30.7.14

John Keats y Elizabeth Siddal, dos estrellas de portada


Ayer me dejaron un regalo precioso en Twitter.
Alguien colocó en mi muro un hermoso lienzo, sin mirar de quién era reconocí la mano del artista.

Tengo que reconocer que me tenía ganada de antemano, con un trabajo suyo del que habíamos hablado ya en Arte XIX, 'Dorian Gray' (Ediciones Diábolo, 1ª ed. 2012) y porque es el artífice entre otras ilustraciones, de las portadas de 'Canción de Hielo y Fuego' de George R. R. Martin publicados por Gigamesh... seguro que tenemos por aquí más de un seguidor de la saga de 'Juego de Tronos', de la cual he devorado las novelas y voy digiriendo la serie de HBO.

La cuestión es que próximamente Gigamesh va a publicar dos nuevas obras de Tim Powers (¡fantasía histórica!, ¡personajes famosos de la época victoriana reinterpretados!) y Enrique Corominas ha sido nuevamente el ilustrador de sus portadas. Ha escogido a John Keats y a Elizabeth Siddal para protagonizarlas y nos deja el adelanto de 'Tiempo de sembrar piedras', una antología de relatos, y 'Ocúltame entre las tumbas', la continuación de 'La fuerza de su mirada' que también se vuelve a editar.
Desde hoy 30 de julio, y hasta el 2 de agosto, autor e ilustrador firmarán ejemplares en el festival 232 Celsius de Avilés, y el día 4 de agosto en la Librería Gigamesh, en Barcelona.

Os dejo el enlace a su blog para que veáis, admiréis, y abráis muy bien los ojos si aún no le conocéis 

Un saludo Enrique, muchas gracias.

Pitagóricos celebrando el nacimiento del sol

Fyodor Bronnikov (1865)

Enfermedades y deformidades físicas en el siglo XIX como medio de vida

Edythe Lambelle, 'La Sylphe'

Siempre me pareció curiosa, y morbosa, esa afición por las deformidades y diferencias físicas que había en el siglo XIX. Es algo con lo que el humano siempre se recreó, y lo sigue haciendo, pero la universalización de la fotografía fue clave para este 'entretenimiento'. Se conserva un gran número de documentos gráficos de la época que han servido para identificar múltiples enfermedades desconocidas en el momento, o que se diagnosticaban de forma errónea. Los circos fueron pequeños universos donde podían vivir y convivir, en paz relativa, los aquejados por enfermedades raras y curiosas, exponiendo al público su físico o empleándolo como un atractivo más en el desarrollo de otras actividades circenses.

En la imagen 'La Sylphe' (La Sílfide), Edythe Lambelle, bailarina norteamericana famosa en el Folies Bergère en la década de 1890 e inventó un corsé que reproducía su figura. Ella no presentaba ninguna deformidad, lo que más se podía aproximar a una rareza eran sus dotes como contorsionista, pero añadía a sus extraños movimientos en la danza con una publicidad en la que potenciaba una extraña silueta que no dejaba a nadie indiferente. Supo aprovechar ese interés por las anatomías 'diferentes' para destacar.

29.7.14

Verano

Thomas Wilmer Dewing (1890)
Smithsonian American Art Museum, Washington D.C.

El lenguaje del abanico

El abanico, James Tissot (c. 1875)

¿A que a más de alguno os ha dado por sacar estos días el abanico para sofocar este calor veraniego?Pues en la época victoriana sacar un abanico suponía todo un arte que podía conllevar una comunicación más allá que el del alivio de un sofoco… y es que todo amante del siglo XIX, y en especial los caballeros, conocen el secreto lenguaje del abanico que con esto del verano debía resultar una excusa perfecta para dejarse lucir. Muchas veces me he imaginado lo torpe que yo misma podría resultar moviendo el abanico hasta el punto de confundir al pobre que tuviera que comunicarse conmigo en la distancia recurriendo a este lenguaje secreto.

En el caso de que se te ocurriera apoyar el abanico en la mejilla derecha estabas dando una respuesta afirmativa (vaya usted a saber a qué), por el contrario si se sujeta el abanico abierto en ambas manos pediríamos disculpas por algo. Si presionáramos el abanico ligeramente sobre los labios estaríamos comunicando a nuestro misterioso caballero que queremos que nos bese, ¡imagínate que lo haces en un descuido!, cuántos corazones rotos debió haber por cosas como estas, lo más desconcertante de todo es que tras este gesto se nos ocurriera girar el abanico en la mano derecha… en tal caso estaríamos diciendo que nos gusta otra persona, con la perplejidad consiguiente del interlocutor…

¡Todo un lío esto del lenguaje del abanico! Abrirlo enteramente de golpe suponía llamar a la otra persona, si lo situamos junto al corazón podía suponer una declaración de amor, y cerrarlo lentamente incluso aceptar una propuesta matrimonial, si lo abanicabas deprisa estabas comprometida, si lo hacías despacio comunicabas que estabas casada, y si tocabas el borde del abanico con un dedo querías hablar con alguien a solas… hay muchos gestos más, y lo peor es que hay bastantes variaciones de interpretación. Esta podéis leerla a lo largo de una divertida historia en http://thevictoriantimes.blogspot.com.es/2011/08/language-of-fan.html 

¿a que la próxima vez os pensaréis más eso de sacar el abanico?

Por Lorena Gil Blanco, Historiadora del Arte.

28.7.14

Mañana de junio

James Durden (1878-1964)
Keswick Museum and Art Gallery

Requiescat, detalle

Briton Rivière (1888)
Art Gallery of New South Wales, Sydney

Historia de una fortaleza

Por Eugene Emmanuel Viollet-le-Duc
Publicado por La Ergástula (2014)
270 páginas
25 €

El arquitecto francés Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc ha pasado a la historia como uno de los primeros y más importantes restauradores de monumentos. Tendría oportunidad de intervenir en grandes conjuntos religiosos y civiles pero, de entre todos sus trabajos como arquitecto y como restaurador de monumentos, habría que destacar aquellos relacionados con el mundo de los castillos y con la arquitectura militar, campo que Viollet-le-Duc cultivó durante toda su vida con una especial pasión.
Entre sus obras de arquitectura en este ámbito podemos destacar la construcción del Château dAbbadia en Hendaya (1860-1870), el de Tertre dAmbrières (Mayenne), el de Pupetières (1861) y el de La Flachère (1863), en del departamento de Rhône-Alpes. Sin embargo, serían sus investigaciones y sus intervenciones en los castillos de Coucy (1856-66), Pierrefonds (1858-1879), Montdardier (1860) y Roquetaillade (1864) y, sobre todo, sus importantes trabajos en el conjunto de Carcasona (1855-1879), los que convirtieron a Viollet-le-Duc en una de las autoridades más importantes de su tiempo y en una fuente inagotable de material para la investigación en este campo del conocimiento.
El libro Histoire dune forteresse, aparecido en París en 1874, forma parte de una interesantísima colección que publica Pierre-Jules Hetzel (1814-1886) -el editor de Víctor Hugo, Jules Verne o Émile Zola- y en la que encontramos algunas de las obras más didácticas y divulgativas de Viollet-le-Duc, como la Histoire de lhabitation humaine (1875), la Histoire d'un hotel de ville et d'une cathédrale o la Histoire dun dessinateur (1878). A pesar de que han transcurrido ciento cuarenta años desde su primera edición francesa, la Historia de una fortaleza nunca había sido publicada en español. Ahora, para conmemorar el segundo centenario del nacimiento de su autor, Ediciones La Ergástula pone por primera vez a disposición del público en español este excelente ensayo sobre la arquitectura militar a través de la historia.
Texto por la editorial

26.7.14

Una esclava en venta

José Jiménez Aranda (después de 1892)
Museo Nacional del Prado, Madrid

26 de julio de 1833. 
Hoy, hace 181 años, la Cámara de los Comunes británica aprueba la ley que abole la esclavitud en todos los territorios del Imperio. 
Me temo que de hecho es algo no superado, por mucha ley que se promulgue. Los intereses económicos siempre priman sobre los Derechos Humanos.

25.7.14

La cigarra

Jules-Joseph Lefebvre (1872)
National Gallery of Victoria, Melbourne

¡Helado de jengibre para el calor!

Vendedor de helados en Londres, por John Thomson (1877)

¿Os apetece refrescaros?, pues ahí va una receta sacada del libro 'Ice Creams, Water Ices, Frozen Puddings Together with Refreshments for all Social Affairs by Mrs. S. T. Rorer', publicado en 1913 en Philadelphia: ¡helado de jengibre!

Ingredientes:
-115 gr. de jengibre.
-225 gr. de azúcar
-1 cucharada de zumo limón
-1 litro de nata.

Preparación:
Ponemos el jengibre en una picadora, en la época supongo que usarían la misma que para la carne, pero aquí contamos con la ayuda de los avances tecnológicos, así que ...¡a la turmix!. Después ponemos el jengibre ya picado , la mitad de la nata y el azúcar a calentar al baño María, cuando veamos que el azúcar se ha disuelto se retira del fuego la mezcla. Una vez se haya enfriado se añade el zumo de limón y la nata que nos había quedado... ¡ahora al congelador y ya tenemos nuestro helado de jengibre tal y como lo hacían en la época del Titanic! 

*Las medidas se han traducido de libras a gramos y de cuarto de galón a litros. Bon appétit!

Por Lorena Gil Blanco, Historiadora del Arte.

24.7.14

Doña Gertrudis de Compte y de Bruga, detalle

Vicente López y Portaña (c.1829-1832)

Mundos de la fotografía en el siglo XIX

Criadas de Somió, h. 1899
Colección de fotografía del Muséu del Pueblu d'Asturies

Del 22 de julio de 2014 al 18 de enero de 2015, Muséu del Pueblu d'Asturies, Gijón (ESP).
Con fondos propios del museo se organiza esta exposición única por la cantidad y calidad de imágenes que su fototeca conserva, siguiendo la evolución de las técnicas y estilo a través de los años desde la aparición de la fotografía.

23.7.14

La inmortalidad de Marthe de Florian

Marthe de Florian, Giovanni Boldini (1888)

Ser una alocada actriz de la Belle Époque, musa de artistas y amante de pago tiene su lado bueno y su lado mejor. 
Hay que reconocer que Marthe de Florian se lo montó muy bien. No por la calidad moral o amatoria de sus amigos, que quién sabe: aristócratas de postín, bohemios o pintores famosos... sino porque consiguió ganarse la inmortalidad.

En el año 2010 se abrió un apartamento de París cerrado al mundo durante 70 años. No debía de respirarse muy bien allí dentro. El alquiler se siguió pagando desde que fue abandonado en 1942, huyendo de la guerra, también se pagaban los impuestos correspondientes, suponemos que hasta el agua y la luz, y aquí vemos como Madame de Florian se lo montó realmente bien, porque mientras vivió no le faltó de nada. Cualquiera de nosotros hubiéramos dejado de pagar mucho antes y ni inmortalidad ni nada.

Cuando la nieta de nuestra protagonista falleció el milagro se produjo. Un retrato de la abuela Marthe que nunca había visto la luz, que nunca se había exhibido en público, nunca había pasado a manos de propietarios ajenos a su valor sentimental, nunca se había catalogado, ese retrato, el mismísimo espíritu de la abuela Marthe, cobró vida y respiró el aire parisino, así como las brisas que navegan sobre el Sena que soñamos sean limpias y puras. La muselina rosa y su cabello flotaron con invisible impulso.

El contenido del apartamento fue subastado, incluida la inmortalidad de Marthe de Florian, alcanzando un valor de 2.1 millones de euros, aunque esa es otra historia. Posiblemente el Diablo hubo de colocar una olla extra en su Infierno, del que imaginamos también sigue pudiendo pagar la letra mensual.

Muchacha de perfil con mantilla negra, detalle

Friedrich von Amerling (1887)

22.7.14

Las 'Bathing Machine'

Caseta Real de Baños (1894)

Ya desde el XVIII esto de darse bañitos en el mar se puso de moda, era toda una novedad con beneficios terapéuticos ofrecida por los mejores doctores de la alta sociedad, pero claro... con las exigencias sociales que había en la época debía proponerse una solución para salvaguardar el honor, la honra y lo más importante... la reputación.

Es entonces cuando se crearon las 'bathing machine', un dispositivo móvil similar a una casita o unos carromatos que a través de unos raíles, como éste, o de un modo menos sofisticado, a través de caballos amarrados, introducían la 'bathing machine' en el mar.


Su uso, como podéis imaginar, era sobre todo muy popular entre las damas, mucho más pudorosas a la hora de esto de aligerar su ropa para meterse en el mar, así las monarcas más famosas de la época también se procuraron su 'bathing machine', desde la Reina Victoria hasta la Reina Isabel II que afectada de herpes comenzó a darse baños terapeúticos en la Playa de La Concha, en San Sebastián.

La Caseta Real de Baños que vemos en la imagen principal fue encargada a finales del siglo XIX (1894) por Alfonso XIII y estuvo en uso hasta 1911. Así es como pasaban en el siglo XIX el veraneo, de hecho aun hoy en San Sebastián se rememora esta tradición en los llamados 'baños de ola'.

Autora: Lorena Gil Blanco, Historiadora del Arte.

21.7.14

'La ridícula idea de no volver a verte'











Por Rosa Montero
Publicado por Seix Barral (2013)
240 páginas
18 €






La semana pasada fue el aniversario del descubrimiento del polonio, un 18 de julio de 1898, y recordé una lectura reciente que me impresionó muy favorablemente: 'La ridícula idea de no volver a verte', de Rosa Montero.

La escritora, mientras intentaba superar la muerte de su pareja, leyó el diario que Marie Curie escribió tras el trágico fallecimiento de su esposo. Exorcizando a través de la escritura su propia pena la autora  nos describe la vida de Madame Curie: su formación, sus relaciones personales y su vida familiar, el injusto trato que recibió por parte de la comunidad científica y su escaso reconocimiento. Momentos mágicos y terribles como sus visitas a un laboratorio que la radiactividad iluminaba de noche, momentos duros y graves como la sensación de la protagonista cuando le informan de la muerte de su esposo, la ceguera y negación de sus compañeros ante la idea de que una mujer pudiera trabajar y ser la artífice de un descubrimiento tan determinante.
Muy sentida e intimista, Rosa Montero nos relata una biografía poco convencional y de lectura muy agradable con datos realmente sorprendentes.

Marie Curie (c. 1920)

20.7.14

El Ponte Vecchio. Florencia

William Holman Hunt (1867)


Me maravillan las pinturas nocturnas, las que representan arquitecturas, y los puentes. Me encanta la pintura prerrafaelita y las obras más desconocidas, aquellas que no estoy aburrida de ver en los libros de Arte. Pues ésta lo tiene todo, y como protagonista el puente florentino más famoso. Los dorados, la iluminación, las fachadas vecinas apenas tratadas, el reflejo en el Arno, el cielo negro que enmarca el puente. 

Durante la Segunda Guerra Mundial no fue destruido, como otros, salvándose de la barbarie. No ha perdido su encanto a pesar de los turistas que lo invaden diariamente, de los clicks fotográficos y los flashes, a pesar de la frivolidad de los escaparates de las joyerías que se acumulan sobre él. Desde que existe su presencia deja recuerdo en mentes y retinas.

El Ponte Vecchio sigue teniendo 'algo', ese 'algo' que no sabes qué es y que da vida a lo inanimado.

18.7.14

El Jardín de la Muerte

'Kuoleman puutarha', Hugo Simberg (1896)
Ateneum Art Museum, Helsinki

Leer las noticias de cada mañana hace pensar que la Humanidad ha aprendido bien poco a lo largo de la Historia. Tal vez sólo aprendemos de lo malo.

Un nuevo jardín (tan hermoso podría ser si fuera para la Vida...) florecerá en Gaza con flores de sangre. 


16.7.14

Sobre el Puente de Europa

Gustave Caillebotte (1877)
Kimbell Art Museum

Hoy os voy a dejar una pintura que me gusta muchísimo, la publiqué en Arte XIX en 2010, se trata de 'Sur Le Pont de l'Europe' de Gustave Caillebotte (1877), que se han llevado a un lejano lugar llamado Texas (se encuentra en el Kimbell Art Museum, complicado verlo en directo a no ser que se organice una gran exposición en Europa que lo reclame.

No hace mucho un amigo pintor, Adolfo P. Suárez, que sabe de lo que habla porque su pintura trata la Arquitectura de forma muy especial, comentaba que Caillebotte es uno de los grandes olvidados del Impresionismo, y creo que tiene razón. La obra de este artista es una maravilla, con una calidad espectacular, y trata los encuadres y las perspectivas de una forma absolutamente diferente y original. Adolfo proponía, cuando hacía aquel comentario, otra pintura también de Le Pont de l'Europe, con un plano más abierto y una perspectiva más vertiginosa. A mi me gusta éste por su encuadre: las figuras están recortadas, se observa la estructura en hierro del puente (hoy desaparecida, os dejaré una foto para que veáis la atrocidad en la que se ha convertido ese maravilloso lugar) y al fondo la Estación Saint Lazare y el vapor de una locomotora.

¿Y vuestra pintura preferida de Caillebotte?

Una antigua postal en la que se observa la plaza, construida de forma elevada sobre las vías del ferrocarril
Aquí vemos en qué se ha convertido el lugar... En la imagen se intenta reflejar
desde más o menos el mismo punto que escogió Caillebotte para su lienzo
Imagen de Google Street View





15.7.14

Persecución salvaje

Franz von Stuck (1889)

Dejo hoy aquí en exposición esta pintura de un grande, Franz von Stuck, 'Die wilde Jagd' (Persecución salvaje), de 1889. El personaje principal es Wotan, a caballo y al que acompaña uno de sus lobos, frente a una horda de muertos. La atmósfera y los personajes que le siguen son goyescos, terribles, y la primera vez que vi este cuadro el dios se me pareció claramente a Adolf Hitler, que nació precisamente en el año que se terminó esta obra.

Mucho más tarde leí que Hitler vió esta pintura a los 13 años y que se quedó totalmente maravillado por ella, y según el libro de Robert Waite 'The Psychopathic God: Adolph Hitler', '(...) se decía que había copiado el bigote, estilo de pelo y estilo oratorio de la pintura'. No me extraña nada, el parecido es asombroso y la pintura terriblemente maravillosa y tenebrosamente profética.

A vosotros, ¿qué os parece?