20.4.15

Llegada a la estación de Saint-Lazare

Claude Oscar Monet (1876)
Fogg Museum of Art, Harvard University

La estación de tren

William Powell Frith (1862)
Royal Holloway, University of London

El tren volador de Montparnasse

Studio Lévy & Fils.

La primera estación ubicada en Montparnasse (París) se llamaba Estación del Oeste-Ribera izquierda (Gare de l'Ouest-Rive gauche). Se inauguró en 1840, y a ella llegaban fundamentalmente viajeros desde La Bretaña en busca de trabajo en la ciudad. Pronto hubo de sufrir una ampliación de la cual se encargaron el arquitecto Victor S. Lenoir y el ingeniero Eugène Flachat.
Fue espectacular y muy famoso un accidente que se vivió en aquella estación, en octubre de 1895, debido a un fallo en los frenos de una locomotora de vapor que hacía la ruta Granville-París. Transportaba ocho coches de viajeros, dos vagones de maletas, uno postal y uno más de carga adicional. Era casi mediodía cuando el tren cruzó la estación a toda velocidad y atravesó la fachada de la misma, cayendo a la Place de Rennes. Los vagones de pasajeros afortunadamente no llegaron a descarrilar, saldándose el accidente con cinco heridos graves y una mujer fallecida por el desprendimiento del muro: trabajaba en un quiosco que se hallaba ante la fachada de la estación sustituyendo aquel día a su marido. 
Este incidente sirvió de inspiración para una secuencia de la recomendable película de Scorsese ‘La invención de Hugo’ (2011).

15.4.15

Solicitantes de admisión en un refugio temporal

Samuel Luke Fildes (1874)
Royal Holloway Collection

El problema del hambre y la falta de vivienda en el Londres victoriano fue muy extendido y acuciante. Nunca antes había existido un crecimiento tan veloz de la población de las ciudades como en el siglo XIX, debido al proceso de industrialización principalmente, y creó unos problemas como antes tampoco se habían visto nunca que intentaron combatirse como se pudo y se supo. En Londres las personas sin hogar podían solicitar un documento en las estaciones de policía para ser admitidos en los ‘Casual Ward’ o albergues temporales.
En esta pintura Samuel Luke Fildes representa el momento en el que estas personas hacen cola para solicitar la documentación. El pintor tomó apuntes en las calles para realizar este cuadro, y se advierte una cierta implicación del mismo en este duro tema, y una reflexión sobre los valores sociales cuando en la pared del fondo muestra varios carteles de recompensa: uno por la captura de un asesino por 50 libras, la devolución de un perro perdido recompensada con 20 libras, y la búsqueda de un niño por 2 libras solamente.

Una mañana de primavera, Haverstock Hill

George Clausen (1881)
Bury Art Gallery & Museum, Lancashire

12.4.15

Visita al Ecomuseo Minero Valle de Samuño (Asturias)

Castillete del Pozo San Luis
Fot. Arte XIX

TEXTO ARTE XIX, IMÁGENES FRANCISCO MIRANDA Y ARTE XIX | La puesta en valor del patrimonio es algo necesario para que un pueblo se sienta orgulloso de su pasado, y poder mostrarlo a los demás es un síntoma de salud cultural. El Ecomuseo Minero es uno de esos casos en el que el patrimonio industrial, destinado a desaparecer, ha disfrutado de una recuperación fantástica de la que hoy todos podemos disfrutar.
A principios del siglo XX las tierras asturianas, fundamentalmente ganaderas, vivieron la llegada de empresas destinadas a la explotación minera de la hulla, variando considerablemente tanto el paisaje como la forma de vida de sus habitantes. Más allá de datos técnicos y descripciones, que algunos también os ofreceremos, queremos reseñar de esta visita la profunda impresión que transmite la belleza del entorno, el gran valor del patrimonio conservado con acierto, la dureza y el orgullo del trabajo del minero, y al fin el poder disfrutar de todo ello de la mejor de las maneras.

Locomotora alemana de los años 20
Cedida por el Museo del Ferrocarril de Gijón para las Jornadas del Vapor
Fot. Francisco Miranda

Aprovechando las Jornadas del Vapor, en las que el Museo del Ferrocarril de Gijón cede un tren con locomotora de vapor al Ecominero, decidimos realizar la visita. Esta locomotora, fabricada en los años 20 en Alemania y con un peso de 400 toneladas, nos lleva desde la Estación de El Cadaviu por el valle del río Samuño, junto a este y entre la vegetación, hasta la bocamina, un tramo que de no ser durante estas Jornadas cubre también el tren minero que se adentra en el Socavón Emilia.
Es este tren, con vagones preparados para el transporte de personas el que nos lleva hasta el embarque de la primera planta del Pozo San Luis, situado a 32 m de profundidad, recorriendo  un transversal que estaba destinado a la salida de materiales. Allí, esperando la ‘jaula’ que nos suba a superficie, vemos el arranque de una galería mientras nos ilustran sobre el trabajo y el mantenimiento en el interior de la mina, y un cuadro de señales original, el único que se conserva ya en Asturias.

Cuadro de señales en el embarque de la primera planta
Fot. Francisco Miranda

Después de ascender, y llegar a la luz, nos encontramos entre las edificaciones del Pozo San Luis, consecuentemente bajo el magnífico castillete fabricado con la técnica del roblonado, idéntica a la empleada en la Torre Eiffel, precedente a la de la soldadura que posteriormente fue la habitual.

Exterior de la Casa de Máquinas del Pozo San Luis (1930)
Fot. Arte XIX

La Casa de Máquinas, excelente ejemplo de patrimonio industrial, data de 1930. Como no podía ser de otra manera es un magnífico edificio ampliamente iluminado por enormes cristaleras, con decoración ecléctica en azulejos y excepcionales remates de zinc. Su interior, en el que se conserva la baldosa hidráulica y los azulejos originales con cenefas decoradas, alberga un compresor Worthington adquirido en 1936, un convertidor de corriente y la espectacular máquina de extracción.

Máquina de Extracción
Fot. Francisco Miranda
Interior de la Lampistería
Fot. Francisco Miranda

Los edificios de las instalaciones están abiertos al visitante para, a la vez que uno se adentra en su interior, se sumerja también en impresiones y momentos vividos por los trabajadores que durante tantos años dejaron allí ofrenda de sus esfuerzos. Muchas explicaciones y anécdotas nos relató nuestro guía, Óscar Cabielles, mientras nos señalaba la escuela a la que asistían a clase los hijos de los mineros, visible sobre la ladera, nos acercaba a las oficinas y a la pagaduría, a la lampistería o la casa de aseo. Pero estas se las dejamos a él, que las cuenta tan bien, para que pueda sorprenderos e informaros en una visita muy amena e interesante, perfecta para realizar con niños que se divierten maravillosamente y pueden descansar en el exterior.


Instalaciones del Pozo San Luis
Imagen de la página web del Ecomuseo Minero Valle de Samuño


10.4.15

Venus y Tannhäuser

Laurence Koe (c.1896)
Brighton Museum & Art Gallery

Juana de Arco

Dante Gabriel Rossetti (1882)
The Fitzwilliam Museum

La figura de Juana de Arco se recuperó en la pintura del siglo XIX y encajó perfectamente en el ideario prerrafaelita: la mujer poderosa, mística, la heroína. Juana, la Doncella, fue un personaje que siempre acaparó el interés de Rossetti. Representada con la espada de la Liberación y armadura, con los colores flamígeros habituales de la última época del artista y la deslumbrante cabellera pelirroja que es una seña de identidad en sus pinturas, fue el último cuadro que llevó a cabo Rossetti: fue hallado tras su muerte sobre su caballete.
Juana de Arco, mujer en un mundo de hombres, sensible y destinada a las más elevadas empresas, termina sufriendo un largo y terrible proceso judicial y quemada en la hoguera a los 19 años. La Doncella de Orleans, adorada, temida, y finalmente destruida, resulta tener mucho en común con las mujeres prerrafaelitas que, a pesar de sus aptitudes artísticas, nunca fueron vistas ni reconocidas como compañeras, ni pudieron superar los convencionalismos de la época incluso en este círculo alternativo.

5.4.15

Mañana de Pascua

Caspar David Friedrich (1828-1835)
Museo Thyssen-Bornemisza

Visita al Cementerio Sacramental de San Isidro (III)

Una visita a un cementerio histórico es un maravilloso plan para un paseo de domingo de primavera: cultura, arte, emoción, quizá en soledad o en buena compañía. Terminamos hoy con las impresiones que varias amigas de Arte XIX nos habían enviado acerca de este maravilloso cementerio de Madrid con un documento fantástico: el texto con el que acompañamos la entrada es sólo una parte del PDF que os enlazamos, ¡no os lo perdáis!



TEXTO E IMÁGENES FÁTIMA CANDELAS | El visitante no sólo admira, cuando conoce el lugar, la calidad artística de estos monumentales panteones, ni las hermosas vistas sobre la ciudad inmortalizadas por Goya en sus cuadros, si no también, el encanto que encierra y las sensaciones que produce pasear por los impresionantes panteones, en un silencio absoluto, uno de los únicos sitios de la ciudad donde todavía es posible. 
Es inevitable hacerse preguntas mientras te pierdes entre las centenarias y ennegrecidas lápidas ¿Quiénes fueron las personas que descansan allí? ¿Cómo era la vida en aquellos días? ¿Qué sintieron? ¿Qué diferencias existen con nuestra época, siglo y medio después? Sólo nos han quedado huellas, sobre aquel tiempo... 
Pero quizá, por la morfología de las lápidas y mausoleos, como una prolongación simbólica hacia lo vivo, por las historias de las personalidades relevantes que conocemos descansando allí, podemos indagar un poquito más y retroceder en un instante, como si de un viaje en el tiempo se tratase, con nuestra imaginación. En un ambiente entre lúgubre, sagrado y de olvido que flota en el aire. 
No está nada mal en un día cualquiera, con un paseo matinal, poder apreciar estas riquezas heredadas de otro tiempo.