30.11.16

Marie Spartali Stillman con uno de sus hijos

Fot. Julia Margaret Cameron (c.1875)

Madonna Pietra degli Scrovegni

Marie Spartali Stillman (1884)
Walker Art Gallery

Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente,
una azucena tronchada
me pareces.
Porque al darte la pureza,
de que es símbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y nieve.

-Rima XIX, Gustavo Adolfo Bécquer-

El sentido de la vista

Annie Swynnerton (1895)
Walker Art Gallery

No encuentro paz, ni me conceden guerra;
De fuego devorado, sufro el frío;
Abrazo un mundo, y quédome vacío;
Me lanzo al cielo, y préndeme la tierra.

Ni libre soy, ni la prisión me encierra;
Veo sin luz, sin voz hablar ansío;
Temo sin esperar, sin placer río;
Nada me da valor, nada me aterra.

Busco el peligro cuando auxilio imploro;
Al sentirme morir me encuentro fuerte;
Valiente pienso ser, y débil lloro.

Juguete soy, con tan extraña suerte;
De una belleza, a quien ardiente adoro,
Que no quiere mi vida ni mi muerte.

-Imitación de Petrarca. Soneto, Gertrudis Gómez de Avellaneda-

29.11.16

Autorretrato

Arthur Hughes (1851)
National Portrait Gallery, Londres

Vuelta a casa desde el mar

Arthur Hughes (1862)
The Ashmolean Museum of Art and Archaeology

'Bajo el ancho y estrellado cielo
Cavad mi tumba y dejadme yacer allí:
feliz de haber vivido alegremente muero,
pero al caer os quiero hacer un ruego.

Este será el verso que grabaréis para mi:
Aquí yace, donde quería yacer;
Vuelve a casa el marinero, vuelve a casa desde el mar,
como desde el monte se vuelve de cazar'.

-Réquiem, Robert Louis Stevenson-

28.11.16

Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)

William Holman Hunt (1853)
Birmingham Museums Trust

Proserpina

Dante Gabriel Rossetti (1881-1882)
Birmingham Museums Trust

Aquí, donde el mundo está en calma,
Aquí, donde toda tribulación es un
Tumulto de vientos muertos y olas agotadas,
En un dudoso sueño de sueños,
Veo crecer los campos verdes,
Entre sembradores y cosechadores,
Entre la cosecha y la siega,
Un mundo de arroyos perezosos.

Estoy cansado de risas y lágrimas,
Y de los hombres que lloran y ríen,
Del futuro del sembrador y su cosecha.
Estoy cansado de los días y las horas,
De trémulos capullos entre flores estériles,
De deseos y ensueños de gloria,
Y de todo, excepto el Sueño.

Aquí, la Vida es vecina de la Muerte,
Lejos del oído y la vista
Se afanan las olas pálidas y los húmedos vientos;
Giran los débiles barcos y los espíritus,
Vagan errando con la marea,
Sin saber hacia dónde se dirigen sus pasos.
Aquí, esos vientos no soplan,
Y aquí, no crecen esas cosas.

Aquí, no crecen hierbas ni malezas,
Flores de brezo o vides;
Sino estériles brotes de amapola,
Verdes racimos de Proserpina,
Blancas vasijas de ondulantes juncos.
Aquí nada florece o colorea,
Excepto esta flor,
De la que Ella extrae para los hombres
Un néctar mortal.

Aunque uno tuviese la fuerza de siete,
También conocerá la Muerte;
No despertará con alas en el Cielo,
Ni lamentará las penas del Infierno.
Aunque fuera hermoso como las rosas,
Su belleza se nublará y decaerá;
Y por más que en el Amor descanse,
Su fin no será bueno jamás.

Pálida, detrás de atrios y pórticos,
Coronada de tranquilas hojas,
Allí está quien recoge los frutos mortales,
Con sus manos blancas e inmortales;
Sus labios son más dulces
que los del Amor, que le temen;
Más dulces para esos hombres que se confunden,
Y llegan cansados de muchas épocas y tierras.

Ella cuida de uno y de otro,
Cuida de todos los mortales,
Y olvida la Tierra, su madre;
Y la vida de los frutos y los vegetales,
Y la primavera y los granos,
Y las golondrinas que se alejan y la siguen,
Allí dónde los cantos helados suenan en falso
Y las flores son despreciadas.

Allí van los amores marchitos,
Los viejos amores con sus alas cansadas;
Y todos los años muertos,
y todos los desastres;
Sueños deshechos de días olvidados,
Ciegos capullos que la nieve ha arrancado,
Hojas secas que el viento se ha llevado,
Rojos peregrinos de fuentes arruinadas.

No estamos seguros de la tristeza,
Y la alegría nunca fue segura;
El hoy morirá mañana,
Y el Tiempo no oye ningún llamado;
Y el Amor, débil e indolente,
Suspira con labios arrepentidos,
Llorando la brevedad de los amores
Con los ojos del Olvido.

Por excesivo amor a la vida,
Por la esperanza y el temor liberados,
Brevemente agradecemos a los dioses,
Sin importar quiénes sean,
Que la vida no sea eterna,
Que nunca los muertos se levanten,
Que hasta el río más perezoso
Llegue en sus giros al reposo del mar.

Porque entonces las estrellas no nos despertarán,
Ni el sol con sus resplandores de luz;
Ni el murmullo de las aguas inquietas,
Ningún sonido y ninguna visión,
Ni hojas estivales ni hojas invernales,
Ni días ni cosas diurnas;
Sólo un eterno sueño,
En una eterna noche.

-El jardín de Proserpina, Algernon Charles Swinburne-

21.11.16

Mañana de primavera, Haverstock Hill

George Clausen (1881)
Bury Art Museum

'Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad'.
-Henry David Thoreau-

La aldea de noche

George Clausen (1903)
Lotherton Hall, Leeds Museums and Galleries

'Muchos no creen en nada, pero temen a todo'.
-Friedrich Hebbel-

La joven de la puerta

George Clausen (1889)
Tate Britain

'Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera'.
-Rabindranath Tagore-

15.11.16

La princesa dormida

 John Duncan (1866-1945)
Perth & Kinross Council

'El príncipe nunca va a llegar, todo el mundo lo sabe y, 
además, quizá la bella durmiente esté muerta'.
-La Reina de los Condenados, Anne Rice-

La toma de Excálibur

John Duncan (1866-1945)
City of Edinburgh Council

'...recuerda cómo
En aquellos viejos tiempos, un mediodía de verano, un brazo
se alzó desde el fondo del lago,
vestido de seda brocada blanca, místico, maravilloso,
sosteniendo la espada - y cómo remé
Y la tomé, y me la llevé... como un rey'.
-La Muerte de Arturo, Alfred Tennyson-

11.11.16

Iglesia en ruinas en la noche

Martin ('Cynicus') Anderson (1854–1932)
St. Andrews Museum

'Hay noches muy largas, penas muy hondas y miradas muy oscuras, 
y no a todas debes temer'. 

Esperando a William

John George Brown (1879)
Chrysler Museum of Art

'No hay que ser pesimista ni tener esperanza'.
-Leonard Cohen-

10.11.16

El poeta favorito

John William Godward (1920)
Wigan Arts and Heritage Service
'Adoro los placeres sencillos; son el último refugio de los hombres complicados'.
-Oscar Wilde-

Una dama caminando hacia su casa

Julius Sergius von Klever (1887)
Colección privada

'Pero tengo promesas que cumplir,
y andar mucho camino sin dormir...'.
-Robert Frost-

6.11.16

La puerta de San Denís al anochecer, París

Eugène Galien-Laloue (c.1880-1920)
Colección privada

'Si tienes las suerte de haber vivido de joven en París, 
entonces durante el resto de tu vida ella estará contigo'.
-Ernest Hemingway-

Los grandes bulevares

Eugène Galien-Laloue (c.1910)
Williams & Son

'París responde a todo lo que el corazón desea. 
Uno puede divertirse, aburrirse, reír, llorar o hacer lo que se le antoje sin llamar la atención, 
puesto que miles de personas hacen otro tanto...y cada uno como quiere'.
-Frédéric Chopin-

París, Les Halles

Eugène Galien-Laloue (1854-1941)
Colección privada

‘… lo que le sorprendía era el ver, a ambos bordes de la calle, unos pabellones gigantescos, cuyos techos superpuestos le parecían agrandarse, extenderse, perderse en el fondo de una polvorera de luces. Soñaba Florencio, con la mente debilitada, en una colección de palacios, enormes y regulares, de ligereza de cristal, ostentando luminosamente en sus fachadas las mil líneas de llamas de unas finas persianas continuas y sin fin. Entre las aristas de los pilares, aquellas delgadas cintas amarillas formaban escalas de luz, que subían hasta la línea sombría de los primeros techos, y que alcanzaban el amontonamiento de los techos superiores, colocando en sus cuadrados las grandes armaduras de las claraboyas de salas inmensas, en las que se arrastraba, bajo el pajizo resplandor del gas, una mescolanza de formas grises, borrosas y durmientes’.
-El mercado de Les Halles en El vientre de París, Émile Zola-

4.11.16

La lección de baile

Edgar Degas (1879)
National Gallery of Art, Washington D.C.

'El alma del filósofo habita en su cabeza; 
el alma del poeta, en su corazón; 
el alma del cantante reside en su garganta. 
Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo'.
-Khalil Gibran-

Almée, una bailarina egipcia

Gunnar Berndtson (1883)
Ateneumin Taidemuseo - Suomen Kansallisgalleria

'Sus pies se adelantaban el uno al otro 
al ritmo de la flauta y de un par de crótalos. 
Sus brazos torneados llamaban a alguien que huía siempre. 
Ella lo perseguía, más ligera que una mariposa, 
como una Psique curiosa, como un alma vagabunda, 
y parecía a punto de volar'.
-Herodías, Gustave Flaubert-

3.11.16

La pesadilla

La pesadilla | Nightmare, Eugène Thivier (1894)
Musée des Augustins, Toulouse
Fot. Digitransarte, Nuno Pedroso

La carta

Angus Rogers (1902)
Tower Hamlets Local History Library and Archives

'Tu afecto, amiga mía dulcísima, 
sabe que por el perfume de tu amor no me negaría a escalar montes 
o a atravesar a nado mares, e incluso afrontar peligros de muerte’.
-Modi dictaminum, s. XII-

El cartero del pueblo

Walter Dendy Sadler (c-1880-1900)
Laing Art Gallery.

‘Más que los besos, son las cartas las que unen las almas’.
-John Donne-

2.11.16

Fiel hasta la muerte

Edward John Poynter (1836–1919)
Walker Art Gallery

'Hace falta más valor para sufrir que para morir'.
-Napoleón Bonaparte-

Crisantemos

James Tissot (1875)
Sterling and Francine Clark Art Institute

'Aprendamos a mostrar nuestra amistad a la gente 
durante su vida y no después de muertos'.
-Francis Scott Fitzgerald-