31.7.12

Calle en Nueva York por la noche

Tavík Frantisek Šimon (1927)

Nueva York por la noche

Tavík Frantisek Šimon (1927)

Retro & Vintage








Por Louis Bou
Publicado por Instituto Monsa de Ediciones (2012)
253 páginas
25 €

Parisinos

George Stein (c. 1900)

El bar del Folies-Bergère

Edouard Manet (1881-1882)

Se trata del último gran trabajo de Manet, que se encontraba ya muy enfermo cuando eligió este tema, el bar del cabaret más famoso de Europa, en París y cerca del Boulevard Montmartre, que tuvo su mayor apogeo entre los años 1890 y 1930. La pintura se encuentra actualmente en el Courtauld Institute en Londres.
El nombre de la joven camarera era Suzon, y trabajaba realmente como camarera en el Folies Bergère cuando Manet le pidió que posara para él en su estudio. Al contrario que las otras camareras del cabaret es una mujer joven, hermosa, sin maquillar, y es que Guy de Maupassant describe en 'Bel Ami' (1885) a estas mujeres de la siguiente forma, indicando que había 'tres mostradores (...) tras los cuales se marchitaban tres camareras; maquilladas hasta las cejas, vendían bebida y amor'.
Vemos en el mostrador, junto a las brillantes mandarinas y las pálidas rosas, varias bebidas habituales: champán, cerveza rubia y licor de menta. La favorita era el champán, y según una carta de vinos de 1878 se ofertaban al menos diez tipos diferentes, siendo los de mayor valor Mumm, Heidsieck y Pommery extra-seco.
En el espejo se refleja el palco principal, y se observan grandes arañas de cristal que iluminan ya con luz eléctrica, el último adelanto de la tecnología mostrado por primera vez en la 'Feria de la Electricidad' de 1881. Podemos contemplar también la figura de un hombre con sombrero de copa que mira fijamente a Suzon, aunque ella parece mostrarse indiferente ante él.

30.7.12

La expiación

Émile Friant (1908)

Tres maestros. Miguel Ángel, Tiziano, Rafael












Por Alejandro Dumas
Publicado por Gadir Editorial S. L. (2012)
224 páginas
17 €

Biografías noveladas escritas por Dumas, a quien le apasionaba el género biográfico.

Saint Etienne du Mont y el Panteón, París

Thomas Shotter Boys (1839)

Nuestras costas inglesas

William Holman Hunt (1853)

Pintura que se encuentra en la actualidad en la Tate Gallery de Londres.
Las obras de Hunt no tuvieron demasiado éxito en los inicios de su carrera, considerándose por la crítica mal ejecutadas. Era un gran paisajista muy detallista y colorista, con un gran interés por el realismo, y ésta es una de las pocas obras adscritas a un pintor prerrafaelita que trata un paisaje sin más simbología.
Destacan el interés por los brillos, los tonos brillantes y los efectos lumínicos sobre los animales, la vegetación y el mar, y junto al enfoque fotográfico que recorta algunas figuras, y la posición desde un lugar elevado, Hunt ofrece una imagen muy cercana al Impresionismo.

Mujeres en un café-terraza por la noche

Edgar Degas (1877)

Silas Marner








Por George Eliot (pseudónimo de Mary Ann Evans)
Publicado por Alianza Editorial (2012)
352 páginas
12 €

Publicada por primera vez en 1861, se considera una de las mejores novelas de la escritora. Abunda en la naturaleza humana, en sus sentimientos y temores, combinando crítica social y humor, y así dejar un retrato de la vida campesina en la sociedad rural de principios del siglo XIX.

27.7.12

Sonata para piano nº 14

Stanislaw Maslowski (1884)

Día lluvioso, Boston

Frederick Childe Hassam (1885)

Hombre leyendo a la luz de la lámpara

Georg Friedrich Kersting (1814)

Sarrasine

Por Honoré de Balzac
Publicado por Olañeta Editor (2012)
112 páginas
9 €

Novela publicada por primera vez en 1830 en la 'Revue de Paris', y en 1831 en el volumen II de 'Romances y Cuentos Filosóficos', editado por Charles Gosselin. 
Sarrasine gira en torno al arte y los artistas: escultores, músicos, 'castrati'... dice Balzac que crear duele, a veces de forma inhumana, pero ese dolor es también parte de la creación, con sus horrores y sus penas más profundas.

26.7.12

El Sacrificio

Félicien Rops (1883)

Juramento en el Rütli

Johann Heinrich Fuseli (1779)

Juramento de los Horacios

Jacques-Louis David (1784)

Pintura de grandes dimensiones que se conserva en el Museo del Louvre, es una de las más representativas y famosas de David.
En 1774 consiguió ganar el Premio de Roma, mediante el cual fue como estudiante a la capital italiana a cargo del gobierno francés. A su vuelta el rey Luis XVI le encargó Juramento de los Horacios, con la intención de que fuera una alegoría sobre la lealtad al estado y al monarca, en unos tiempos en los que se acercaba la Revolución Francesa: el tema es el cumplimiento del deber por encima de cualquier intención o interés personal.
Los Horacios eran unos trillizos que debían luchar contra los Curiacios, también trillizos, para resolver la disputa entre Roma y Alba Longa, dos familias unidas por lazos matrimoniales que deben combatir a pesar de los lamentos de las hermanas de los protagonistas, exhortados a la lid por su padre. El padre es el personaje central, que toma juramento a sus hijos y lleva sus espadas obligándolos a cumplir con su patria.
Los tres hermanos se sitúan a la izquierda. Tiene un cierto paralelismo con la pintura Juramento en el Rütli (1779), realizada por Johann Heinrich Füssli, aunque no se sabe con seguridad si David la conocía.
La obra fue considerada una declaración política, inspiradora para muchos pintores e incluso para una ópera, Los Horacios (1800), de Bernardo Porta.

Territorios sentimentales. Arte e identidad

Por Carmen Pena López
Publicado por Biblioteca Nueva (2012)
224 páginas
20 €

De acuerdo con un método hermenéutico y con criterios antropológicos, la autora, desde los presupuestos del lenguaje plástico, analiza los temas esenciales de lo universal y lo particular, es decir, los rasgos diferenciales de las obras artísticas españolas consideradas más emblemáticas. A la vez estudia las tensiones existentes entre la tradición estilística y la modernidad, enfrentadas. En su ensayo trata la imagen de España, tal como ha sido estimada y valorada por los exégetas del arte español, tanto nacionales como extranjeros. El retrato atemporal de un país retrasado y eminentemente agrícola generó una iconografía de paisajes desolados, arquetipos de personajes raciales, épicos y legendarios, o de una humanidad perteneciente a un submundo marginal y excrementicio. La España negra y la España 'en negro' de los pintores que van desde Goya hasta los informalistas de los años 50 del siglo xx, pasando por la Generación del 98 y las vanguardias históricas anteriores a la Guerra Civil, constituyen la materia nuclear de este excelente texto crítico en el cual se reflexiona profundamente sobre las ideas de aquellos que creen que el arte español pertenece a un país diferente de los europeos. La utilización con fines simbólicos de las obras de arte forma parte de esta lúcida disertación, en la cual el casticismo hispano y ultranacionalista es examinado a la luz de la sociología artística de la posmodernidad y la última cultura visual.
Texto por la autora.

25.7.12

Hermia y Lisandro

John Simmons (1823-1876)
Sueño de una noche de verano

Terrenal

Evelyn de Morgan (1897)

El beso

Gustav Klimt (1907-1908)

Van Gogh to Kandinsky. Symbolist Landscape in Europe 1880-1910





De Van Gogh a Kandisky. Paisaje simbolista en Europa 1880-1910. Hasta el 14 de octubre de 2012, Scottish National Gallery (Edimburgo, UK).

Exposición fruto de la colaboración entre las Galerías Nacionales de Escocia, el Museo Van Gogh de Amsterdam y el Museo Ateneum de Helsinki, dedicada a la pintura de paisaje simbolista, un paisaje que roza los niveles de la abstracción.
La exposición presenta una amplia gama de pinturas poéticas y sugerentes de la naturaleza con obras de Paul Gauguin, Vincent van Gogh o Edvard Munch, pero también de artistas menos conocidos de Escandinavia y otros lugares de Europa.


Enlace a la página oficial.

24.7.12

Entrada al Gran Canal, una fiesta nocturna

Joseph Nash (1848)
De Interiores y Exteriores de Venecia

Teoría de los colores

Hoy, que nos habíamos propuesto llenar Arte XIX de color, nuestros amigos de El Enclave Academia de Arte nos recuerdan la Teoría de los colores de Goethe. El texto es suyo:

En 1810 Johann Wolfgang von Goethe publicó "Teoría de los Colores" y se convirtió en uno de los primeros investigadores modernos en interesarse por la función del ojo y su interpretación del color.
En su famosa teoría, el científico alemán intentó deducir leyes de armonía del color, incluyendo la forma en que nos afectan los colores y el fenómeno subjetivo de la visión.
Goethe propuso un círculo de color simétrico en contraste al círculo de color de Newton, que no exponía la simetría ni la complementariedad que él consideraba esencial.

Los paraguas

Pierre-Auguste Renoir (1886)

Pintura finalizada en 1886, pero probablemente fue pintada en dos etapas: en la primera, en torno a 1881, se habrían pintado las dos niñas y la dama que se encuentra junto a ellas en el lado derecho, tratadas con pinceladas plumosas que se funden de forma evanescente; el resto se pintaría hacia 1886 con pinceladas lineales e imágenes más geométricas. Esta pintura supone un punto de inflexión en la obra de Renoir, que se presenta con tonos más fríos, y sucumbe ante enfoques más fotográficos.

Chicas en el verde

August Macke (1914)

Caballos y águilas

Franz Marc (1912)

Grupo familiar

William Glackens (c. 1910-1911)

La guerra de las mujeres

Por Alexandre Dumas
Publicado por Debolsillo (2011)
624 páginas
11 €

Durante la minoría de edad de Luis XIV la aristocracia francesa se divide en dos facciones: los leales a la dinastía borbónica y los partidarios de los rebeldes príncipes de Condé. Nanon de Lartigues, amante del duque d’Épernon, está entre los primeros, mientras que Claire de Cambes da su apoyo a los sediciosos; son dos mujeres extraordinarias que compiten en belleza, en ingenio y en capacidad de intriga. Cuando las dos caen rendidas a los pies del mismo hombre empezará una guerra sin cuartel.
Texto por la editorial.

23.7.12

No deben quejarse

Samuel Luke Fildes (1874)

El suicida

Édouard Manet (1877)

El suicidio

Antoine Wiertz (1854)

El suicida

Alexandre-Gabriel Decamps (c. 1836)

Antología de poetas suicidas (1770-1985)

Selección, coordinación y notas por José Luis Gallero
Publicado por Ardora Ediciones (2005)
352 páginas
17,50 €

Puede decirse que con el envenenamiento de Chatterton (1770) inicia el suicidio su edad moderna. La muerte del jovencísimo Chatterton es cantada por Keats, Coleridge, Shelley, Vigny. Su suicidio en la realidad y el de Werther en la novela proporcionan status intelectual a un acto que antes de eso se consideraba de pésimo gusto, a no ser que fuera motivado por falta de liquidez o cualquier otro capricho. El suicida sigue sin poder reposar en tierra sagrada, pero en adelante ocupará un puesto de honor en la mitología artística. A la hora de hacer una «anatomía del suicidio» llama la atención que se den por igual los suicidas de vocación y los súbitamente inspirados. Entre los primeros, Kleist, Maiakovski, Crevel, József, Pavese, Sylvia Plath, Jens Bjorneboe... Pero más que la premeditación acaso admira la insistencia en el gesto. ¿De qué huía Ángel Ganivet cuando se arroja desde un vapor al Duina, y tras ser rescatado trabajosamente por los pasajeros aprovecha un descuido para sumergirse otra vez en la corriente helada? ¿Qué le da fuerzas a Yávorov, ciego a resultas de un anterior intento de suicidio, para ingerir veneno y, en previsión de algún accidente benéfico, volarse luego la tapa de los sesos? ¿Y a Antero de Quental para dispararse dos veces consecutivas? Costas Cariotakis, la noche del 20 de julio de 1928, se dirige al agitado Mediterráneo con la intención de acabar con su vida. Diez horas después la corriente le devuelve sano y salvo a la playa. Entonces regresa a su casa, se cambia de ropa, sale a desayunar, compra una pistola y se dispara una bala en el corazón... Huían de su propia vida, de sus fracasos artísticos, de sus deseos siempre insatisfechos, de su exacerbada sensibilidad. Exploradores de vastos territorios del alma, expuestos a las más inclementes contradicciones, se encuentran en ocasiones en la tesitura de elegir la sensibilidad o la supervivencia. En todo caso no debemos creer que los poetas suicidas son una especie lánguida, sumida en un desánimo que le impide percibir lo que de grato tiene la existencia. Las vidas de estos muertos son un ejemplo de vitalidad extraordinaria. El peso de su sufrimiento no lastraba su paso, sino que por el contrario parecía dotarles de una maravillosa ligereza.
-Por José Lluis Gallero para Ardora Ediciones-

La muerte de Chatterton

Henry Wallis (1856)

En 1856 se exhibió en la Royal Academy de Londres esta obra referente de la pintura romántica del XIX, que actualmente se encuentra en el Tate, y tuvo inmediatamente gran éxito. Representa el suicidio del poeta inglés Thomas Chatterton, muerto a los diecisiete años en 1770 y que se convirtió en el prototipo del artista romántico, inspirador de obras literarias y pictóricas como ésta. En la pintura se aprecia  la afinidad de Wallis con los postulados de la Hermandad Prerrafaelita, reproduciendo la buhardilla de la posada Gray donde el poeta se suicidó, no es claro si con una dosis de arsénico o con una sobredosis de opio.
Thomas Chatterton aprendió a leer pasados los siete años y murió antes de haber cumplido los dieciocho, creador de una gran falsificación literaria que llegó a engañar a los eruditos y le convirtió en una figura legendaria.

22.7.12

El bebedor de absenta

Viktor Oliva (1901)

Luz de luna en Lake Roundhay Park, Leeds

John Atkinson Grimshaw (1872)

El público, ese desconocido

Por Wilkie Collins
Publicado por Ediciones Siruela (2012)
96 páginas
15 €

Consta este libro de cuatro textos “improbables”. Los cuatro tienen por motivo común la popularidad de la obra de arte, esto es, el grado de empatía que se adquiere entre la obra en sí y sus lectores, espectadores u oyentes. Cargados de un afán bastante subversivo, y con la aspiración de formar opiniones propias, los cuatro están tomados del volumen recopilatorio My Miscellanies (1873), aunque previamente se publicasen en una revista periódica. Collins es aquí lector de ficciones, espectador de obras de teatro que no pasan por su mejor momento, asiduo de las exposiciones de pintura y visitador de las grandes obras de arte, que acaso no lo sean tanto para el consumidor normal, porque Collins está hablando del arte como objeto de consumo. Sabe que el lugar de donde viene como experto en las cosas que le gustan es el mismo sitio al que va… como productor de cosas que gusten a quienes sean como él y a quienes sean disímiles. Collins está echando un pulso con su público y con ese otro público al que no conoce, ni acaso llegue a conocer nunca, pero al que aspira a ganarse.
Texto por Miguel Martínez Lage para Ediciones Siruela .

Éxtasis

Władysław Podkowiński (1894)

Tormenta en las montañas

Albert Biertstadt (1830-1902)

Cartas a Theo














Por Vincent van Gogh
Publicado por Alianza Editorial (2012)
496 páginas
12 €

20.7.12

Armonía

Frank Dicksee (1877)

Exposición pública de pintura

Joan Ferrer i Miró (1888)

La sombra de la muerte

William Holman Hunt (1870-1873)

Las obras de temática religiosa fueron las que le dieron mayor éxito a este pintor. Viajó a Tierra Santa para documentarse sobre los paisajes y la vida de los primeros cristianos, siendo ésta una de las obras que inició en Jerusalén, en 1870, aunque fue terminada en Londres, y se encuentra repleta de símbolos.
La imagen de un Cristo estirándose tras el trabajo, en el taller de su padre, proyecta la sombra del crucificado sobre la pared, donde se dispone un tablón con herramientas. A sus pies un turbante rojo trae el recuerdo de la corona de espinas. La imagen femenina que se arrodilla en el suelo es María, que contempla impresionada la imagen de su hijo. Uno de los arcos de la ventana hace las veces de nimbo sobre la cabeza de Jesús, y la estrella decorativa que se encuentra sobre ellos no es la de David, es la de Navidad. En los rollos de pergamino que se encuentran bajo la ventana se despliega la profecía de Isaías, que habla sobre el hijo de Dios que está por llegar. Se observa en el exterior el ramaje de un olivo, aludiendo a la oración en el Monte de los Olivos.

19.7.12

La clase de danza

Edgar Degas (1875-1876)

Tal día como hoy de 1834 nació Edgar Degas. Esta obra es un homenaje a Jules Perrot, conocido maestro de danza. El pintor se detiene en los gestos espontáneos, naturales y anodinos de las bailarinas. A destacar el complejo encuadre compositivo, como solía hacer siempre. Así como los pequeños detalles con los que solía enriquecer sus composiciones: la regadera de la izquierda, el perrito...
-Sugerencia y texto por Isacris Rubio Burillo- 

Miradas a través de los abanicos de entreguerras. El diseño Art Nouveau y Art Déco

Hasta el 14 de octubre de 2012, Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí", Valencia (ES).

Muestra que presenta un total de 59 piezas clasificadas en los siguientes apartados:  Abanicos Art Nouveau 1900-1914, Los Ballets Rusos 1909-1929, Abanicos Art Déco 1914-1930, Flora y Fauna, Conmemorativos y Arquitecturas, Temática Infantil y Caricatura, Revival y Mitológicos, Folklóricos y Taurinos. 
Se trata exactamente de los países de los abanicos (hoja sin el varillaje), diseños originales de pintados al gouache sobre tejido de glacé de seda.


Galatea

Gustave Moreau (c. 1880)
-Sugerencia de Anna Sanabria-

Druidas cortan el muérdago en el sexto día de luna

Henri Paul Motte (1880-90)

LLuvia, vapor y velocidad. El Gran Ferrocarril del Oeste

Joseph Mallord William Turner (1844)

Pintura que se exhibe en la actualidad en la National Gallery de Londres, se dió a conocer en la Royal Academy en 1844 aunque se estima que podría haber sido pintada anteriormente.
Es importante el dato de la fecha por lo que suponía la novedad del ferrocarril y su valoración por parte del artista, ya que la mayoría de los pintores de la época lo despreciaban, y no veían en la industrialización motivos que merecieran su atención. Sí la valoraba Turner, así que pinta la locomotora más moderna del momento y el vanguardista puente de Maidenhead, empleándolos como recurso para desmaterializar las formas. Recurre para ello a una luz muy intensa con una atmósfera onírica, mezclada con el humo y el vapor  de la locomotora, el aire y la lluvia. Se insinúan con menos intensidad los elementos tangibles, el tren y el puente, que se difuminan con la velocidad.
El Gran Ferrocarril del Oeste se creó inicialmente para conectar Bristol y Londres, localizándose el lugar de la pintura en el Maidenhead Railway Bridge, sobre el Támesis.