10.5.14

Una pausa en Arte XIX

Collar creado por La Casa de las Termitas
Diseño de la imagen y logotipo de Arte XIX por Francisco Miranda
Fot. por Andrea Miranda

Sabemos que puede resultar inesperado para vosotros pero queremos anunciar que nos vamos a tomar unas vacaciones por tiempo indeterminado.

Queremos pensar en el futuro del proyecto, que iniciamos allá por 2010 con mucha ilusión (¡cuánto tiempo, cuántos amigos!), y en la continuidad de la página de Facebook. Diferentes retos vitales y cambios a nivel personal nos han hecho considerar que este es el mejor momento para hacerlo.

Durante esta ausencia la forma más sencilla para contactar con nosotras será a través de la mensajería de la página, os responderemos.

Un gran abrazo a todos.

Arte XIX.

9.5.14

Retrato de Beatrice Barba y Troyse

Federico de Madrazo y Kuntz (1842)
Colección privada

El taumatropo

Taumatropo con ilustración por Alejandra Acosta (collage)
En 'Del enebro', Hermanos Grimm (Jekyll & Jill, 2012)
Fot. Andrea Miranda

El taumatropo fue un juguete muy popular en la Inglaterra victoriana, conocido como 'Wonderturner' (maravilla giratoria). Es un juguete que reproduce el movimiento mediante dos imágenes, impresa o dibujada cada una en una cara del cartón. Fue inventado por John Ayrton Paris en 1824.

Consiste en un disco con dos imágenes diferentes en ambos lados y un trozo de cuerda a cada lado del disco. Se toma la cuerda entre los dedos, y se hace girar el disco rápidamente. El giro produce, ópticamente y por el principio de persistencia retiniana, la ilusión de que ambas imágenes se unen.

El inventado por John Ayrton consistía en un dibujo de un papagayo y el otro de una jaula vacía, creando la ilusión de que el ave se encontraba dentro de la jaula.

Después de la tormenta

Sarah Bernhardt (c. 1876)
National Museum of Women in the Arts, Washington D.C.

Julie Manet

Pierre-Auguste Renoir (1887)
Musée d'Orsay, París

8.5.14

Palaces for the People


Del 26 de marzo al 7 de septiembre de 2014, Museum of the City of New York (EE.UU.).

Muestra acerca de la contribución de los Guastavino a algunos de los mejores espacios públicos de Estados Unidos. Su trabajo se extiende por cinco condados, con más de 200 muestras de hermosa ingeniería: bóvedas arquitectónicas cubiertas con baldosas entrelazadas a prueba de fuego.
Los artífices fueron los inmigrantes españoles Rafael Guastavino (1842-1908) y su hijo Rafael (1872-1950) con la Fireproof Construction Company Guastavino (1889-1962). Su sistema de abovedamiento con azulejos estructurales fue utilizado por los más importantes arquitectos del momento, como McKim , Mead & White y Carrere y Hastings, siendo algunas de las obras más representativas con este tipo de bóvedas las del Carnegie Hall o la Grand Central Terminal.

Las hijas de Benzon

Peder Severin Krøyer (1897)

Un grupo de niños

Christina Robertson (c. 1850)
©Laing Art Gallery, Newcastle

El simbolismo del coral en la joyería infantil del siglo XIX

Retrato de la hija de Diego Hurtado de Mendoza, Vicente Palmaroli (1873)
Museo del Romanticismo, Madrid

En muchas pinturas del siglo XIX podemos observar como, un complemento habitual en los niños, son joyas en las que tiene un importante papel el coral, principalmente el rojo. Se emplea también en la joyería para adultos y en la tradicional, siendo un elemento protector habitualmente.

Los niños Sackville (detalle), John Hoppner (1796)
The Metropolitan Museum of Art, Nueva York

El coral está considerado como una de las cuatro piedras preciosas biológicas, junto a las perlas, el ámbar y el marfil. Se le valoraba también como solución para diferentes enfermedades desde la Antigüedad, relatándose su origen en la mitología griega de la siguiente manera: cuando Perseo fue a liberar a Andrómeda del monstruo marino Cetus llevó para ello la cabeza de Gorgona, cuya terrible mirada aún muerta le convirtió en piedra; tras esto Perseo tiró dicha cabeza al mar petrificando las algas marinas sobre las que cayó, que tomaron de sus gotas de sangre el color rojo. Posteriormente las  ninfas marinas, según Ovidio, lo fueron sembrando por todos los océanos.

Colgante con el retrato de la pequeña Emma Marie DePolignac (c. 1862)
Vía: http://portraitminiature.blogspot.com.au/

La facilidad para tallar el coral hace que se pueda contemplar con múltiples formas, convertidas en amuletos. No solamente se utilizaba para los niños, como decíamos, su color rojo se vincula a la sangre y también al amor así que se utilizaba para remediar enfermedades y problemas relacionados con los mismos (menstruación, hemorragias, partos, desavenencias matrimoniales...).
En cuanto a su relación con el mundo infantil, además de ser benefactor para los partos, se consideraba que era un protector frente a las sombras oscuras, frente al mal de ojo, cabe recordar que en el siglo XIX la mortalidad infantil era muy alta. En forma de cuentas engarzadas en un hilo y empleadas como collar solía utilizarse también en los niños como ayuda para el dolor de la dentición.

La Virgen con el Niño, Gérard David (h. 1520)
Museo Nacional del Prado, Madrid



7.5.14

Estudio en una mesa de lectura

Frederic Leighton (1877)
Sudley House, Liverpool

Alejandro y Luis Ferrant Fischermans, sobrinos del pintor

Luis Ferrant Llausás (1851)
Museo del Romanticismo Madrid
Fot. Pablo Linés Viñuales

Recogiendo flores silvestres | Recogiendo margaritas

Hermann Seeger (1905)

Retrato de Christian de Falbe con un San Bernardo en Luton Hoo

Anders Zorn (1884)