21.8.14

El castillo de Alcalá de Guadaira

David Roberts (1833)

Vamos a matar vampiros

Equipo de cazador de vampiros (finales siglo XIX-inicios siglo XX)

A partir de la publicación de 'Drácula', de Bram Stoker, comenzaron a comercializarse en el oeste de Europa maletines 'anti-vampiros' más como 'souvenir' que como defensa ante lo sobrenatural. Muchos de ellos incluían cruces, escapularios, agua bendita o ajos, estacas y martillos, no falta de nada, en este maletín se advierten también hasta balas de plata.
La calidad de los materiales es sorprendente, desde luego los recuerdos de viaje que se llevaban a casa no eran como los de hoy en día, pero tampoco los viajeros eran como los de ahora, que no todos podemos permitirnos viajes de novios de seis meses o vueltas al mundo como la del Phileas Fogg...

11.8.14

Inseparables

Florence Fuller (c. 1900)
Art Gallery of South Australia

¿Sabes en qué se parece un cuervo a un escritorio?

Ilustración de John Tenniel para 'Alicia en el País de las Maravillas' (1865)

LORENA GIL BLANCO. ¿Sabes en qué se parece un cuervo a un escritorio?, esta es la pregunta que constantemente se hacía El Sombrerero Loco en 'Alicia en el País de las Maravillas', y es que esto del Sombrerero Loco tiene su aquél, ya que en la época victoriana era muy usual el utilizar tintes de alto contenido en arsénico, además de tejidos altamente inflamables que hacían esto de vestirse en algo muy arriesgado. Precisamente dedicado a esta cuestión el Bata Shoe Museum de Toronto ha creado una exposición que fue inaugurada el 18 de junio, y estará abierta hasta junio de 2016, llamada 'Fashion Victims: The Pleasures & Perils of Dress in the 19th Century' ('Víctimas de la moda: Los Placeres y Peligros del vestido en el siglo XIX'), en esta exposición se cuenta la cara oculta de esos bonitos vestidos de color verde arsénico, y de esos sombreros de copa color mercurio que hacían perder a muchos la cabeza, o de esos otros zapatitos de color malva cuyo componente básico eran los colores sintéticos creados con alquitrán allá por 1856.

Collection of the Bata Shoe Museum
Fot. Ron Wood

Aquí tenemos un ambicionado sombrero de piel de castor, que ha dado positivo a los análisis de detección de mercurio, el componente comenzó a utilizarse en los sombreros de piel de castor en torno a 1730, y este ejemplar aún sigue teniendo su dosis de veneno desde su fabricación en el siglo XIX.

Otro ejemplo equiparable es el caso del color llamado 'verde esmeralda', muy requerido por las damas de la época y que siguió siendo utilizado por las mismas aún cuando se les advirtió de que el mismo les podía causar daños físicos y muerte prematura por sus altos contenidos en arsénico, que eran absorbidos por la piel al sudar. Los sufrimientos físicos por la moda se extienden en la exposición a los zapatos imposiblemente estrechos y los incómodos tacones altos que volvieron a introducirse entre los más nostálgicos del siglo XVIII.
Para presumir hay que sufrir… y esto se extiende también a las situaciones en las que muchos trabajadores tuvieron que lidiar con estos componentes, así como las condiciones en las cuáles debían trabajar para bordar los bonitos zapatos, o las espaldas que tuvieron que crujirse para encerar las vistosas botas que lucían muchos caballeros decimonónicos.

Vestido francés (1860) Collection of Glennis Murphy
Fot. Arnold Matthews



Árbol solitario

Caspar David Friedrich (1822)
Alte Nationalgalerie, Staatliche Museen zu Berlin

7.8.14

Retrato de Madame Moitessier sentada

Jean Auguste Dominique Ingres (1856)
National Gallery, Londres

Retrato de Madame Moitessier de pie

Jean Auguste Dominique Ingres (1851)
National Gallery of Art, Washington

El Pastel Ruso, un dulce del siglo XIX

Imagen de www.tunuevainformacion.com

Traemos hoy otra historia gastronómica de marco decimonónico, en esta ocasión es el Pastel Ruso. 

LORENA GIL BLANCO. Una de mis debilidades es que cada vez que voy a Huesca me paso por la pastelería Ascaso, su gran especialidad es precisamente el Pastel Ruso, y la historia de dicho pastel se enclava en 1855, en la Exposición Universal de París, que por cierto fue la primera que contó con un Palacio de las Bellas Artes con casi un total de 5000 obras, entre ellas de pintores como Millet o Corot, pues bien, como podéis imaginar a dicha exposición asistió la créme de la créme de la alta sociedad europea y por supuesto el Zar Alejandro II, abuelo del último Zar Nicolás II. 

Por aquellas fechas París contaba con un Napoleón y también Emperador, Napoleón III, sobrino del por todos conocido Napoleón Bonaparte, que acabó contrayendo matrimonio con Eugenia de Montijo, española de origen granadino que revolucionó toda la corte napoleónica dándole su inconfundible sello personal e introduciendo en sus cocinas recetas tan conocidas como el arroz con leche, que para los franceses pasó a llamarse “arroz a la Emperatriz”. Sabiendo esto no nos extraña que la Emperatriz quisiera halagar al poderoso Zar con un nuevo dulce que ofreció durante un banquete en honor al ilustre invitado: dicen que el Zar al probarlo quedó maravillado pidiendo ipso facto que la receta pasara a sus cocinas, por ello fue bautizado como Pastel Imperial Ruso.

Curiosamente aún en la actualidad goza de una gran fama como pastel en España, y la historia de cómo llegó a Huesca, en concreto a la pastelería que dije anteriormente, también es entrañable, fue traído por unos pasteleros oscenses desde el pueblo aquitano de Olorón ya en el siglo XX. 

Praliné de avellana y merengue almendrado … ¿alguien quiere un dulce para el desayuno?

3.8.14

El Marqués de Remisa tratado en detallle, un retrato de Vicente López Portaña

'El Marqués de Remisa', Vicente López Portaña (1844)
Museo Nacional del Romanticismo, Madrid

Vicente López Portaña fue realmente un gran retratista y un mago del detalle, vamos, nada que envidiar a Winterhalter. Si no lo creéis aquí os dejo la prueba, y subiremos varios detalles de este retrato gracias a Google Project.

Los guantes y el sombrero imprescindibles, el detalle va de mano del increíble López Portaña

Gaspar de Remisa Miarons, Marqués de Remisa y vizconde de Casa Sans (1784-1847). Nacido en Cataluña, fue presidente del Liceo Artístico y Literario español, al cual donó un equipo de fotografía para hacer daguerrotipos. Entre muchos otros negocios también le interesó el de la prensa, financiando el diario 'El Corresponsal' en 1839. Un caballero elevado a la aristocracia en 1840, fue nombrado Vizconde de Casa Sanz y poco después Marqués de Remisa, que nunca dejó de lado la actividad empresarial ni se dedicó a vivir de rentas, algo que no era nada extraordinario en su momento.

Detalle en el que se aprecian los botones de perlas del chaleco, los de diamantes de la camisa, la leontina de oro, el elegante nudo de la corbata y el colorido pañuelo de seda en el bolsillo

En 1826 fue nombrado director general del Tesoro Real de la reina María Cristina, después formó parte del Consejo del Banco de Isabel II y durante la crisis de 1847 favoreció la fusión de los bancos de San Fernando y de Isabel II.

La calidad de la pintura se observa en el hermoso tratamiento de la piel y las manos del protagonista, en el detalle de los legajos y libros que aparecen en el despacho

Aureliano de Beruete y Moret, descendiente del Marqués, fue director del Museo del Prado entre 1918 y 1922. Fue él quien donó al Museo del Romanticismo de Madrid el retrato de su bisabuelo, y también la espectacular mesa sobre la que se encuentran los libros y los documentos que acompañan al mismo.

Mesa del despacho del Marqués de Remisa en el retrato de López Portaña, reproducida al detalle

Mesa del despacho del Marqués de Remisa, que se conserva en el Museo Nacional del Romanticismo de Madrid

Ya para finalizar nos detenemos en el detalle de los relucientes zapatos y la minuciosidad con la que está tratada la alfombra, en la que se puede apreciar cada nudo. Es un regalo para la vista. Fantástica esta visión de las obras de arte que nos ofrece Google Project. Absolutamente recomendable.

Se pueden contar los nudos de la alfombra, que reproduce con una calidad y un espectacular empleo del color
Para saber más puede serte de interés el siguiente enlace: 
La joyería masculina en el Museo del Romanticismo, por Nuria Lázaro Milla, Historiadora del Arte y especialista en joyería del siglo XIX.


2.8.14

Belleza herida entre las flores

Flores deshojadas, Ramón Casas i Carbó (1894)
Colección privada

A finales del XIX existía la creencia de que una persona infectada de sífilis podía curarse completamente si tenía relaciones sexuales con una mujer virgen, una teoría similar a la existente hoy en día en algunos lugares de África con respecto al sida. Consecuencia de ello fue el vertiginoso aumento de violaciones de adolescentes. Ramón Casas denuncia el hecho con esta obra, mostrando a una joven desnuda tendida en el suelo y rodeada de pétalos arrancados de rosas, símbolo de la agresión de la que ha sido víctima.


Casas presentó este cuadro en la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona de 1894 causando un gran escándalo, no puedo venderla y se la regaló a su amigo, el músico Isaac Albéniz, como indica una inscripción dedicatoria que aparece en el margen inferior izquierdo.