27.6.15

El Bello Brummell

George Brummell, por John Cook, publicado por Richard Bentley
Grabado por artista desconocido, publicado en 1844
National Portrait Gallery, Londres

George Bryan Brummell (1778-1840) es sinónimo de elegancia, el padre del dandismo, del derroche, y quizá el ejemplo de las consecuencias de la caída en desgracia desde lo más alto. El origen de su familia es humilde, aunque su padre fue secretario de Lord North, primer ministro británico a finales del siglo XVIII. Debido a la labor profesional de su padre pudo estudiar en Eton, donde conoció al futuro Jorge IV, y en Oxford. Sus modos elegantes, su perfección en el vestir y su agudo ingenio rápidamente le hicieron famoso entre sus compañeros, y su amistad con el Príncipe de Gales le elevó a lo más selecto de la sociedad británica.

La primera vez que su vida se llevó al cine fue en 1924, en la década de 1890
Clyde Fitch había interpretado el papel de George Brummell en Broadway con gran éxito
 John Barrymore en 'Beau Brummel' dirigida por Harry Beaumont (1924)

Cuentan que diariamente se bañaba en leche, que sólo para anudarse el pañuelo al cuello tenía una colección de seguidores que le contemplaban entusiasmados, que enviaba su ropa a Francia para que fuese lavada y planchada, y que dedicaba nueve horas al día en componerse y acicalarse.
A pesar de haber heredado de su padre 30.000 libras murió arruinado, lo cual puede comprenderse vistas sus aficiones, dinero que principalmente gastó en comprar ropa, accesorios y en los tableros de juego. 

El Bello Brummell como Príncipe del Buen Gusto
Richard Dighton (1805) 

No solamente murió arruinado, también exiliado y dicen que loco debido a la sífilis. El inicio de su caída tiene un momento y un lugar: cuentan que el grupo más cercano de amigos de Jorge IV, tras la cena, estaba tomando un café. Probablemente el monarca tenía un mal día y no le gustó el tono de Brummel cuando le dijo: ‘Gales, llama a un criado’, ya que llamarlo lo llamó, para decirle que acompañase al señor Brummell a la salida. Sus amistades dejaron de invitarle, de seguirle, de adorarle, y debido a sus deudas y para evitar la cárcel huyó a Francia. A pesar de algunos intentos de ayuda por parte de sus antiguos amigos nombrándole cónsul de Caen nunca logró volver a llevar su anterior nivel de vida. Cuentan también que un sastre caritativo le arreglaba sus viejos trajes sin cobrarle nada. 
Pasó diez años en Calais tras haber pasado por la cárcel por no pagar sus deudas, como si estuviera siempre esperando a poder volver, pero aunque Jorge IV le hubiese perdonado sólo con un gesto era tan orgulloso que nunca lo hizo. Murió solo, sin interés ya por el vestir, ni por la limpieza, enloquecido, en 1840 en el asilo de caridad pública de Bon Saveur, en Caen.

Stewart Granger, protagonista en 'Beau Brummell' (1954) junto a Elizabeth Taylor
En España se estrenó bajo el título 'El árbitro de la elegancia', dirigida por Curtis Bernhardt

No hay comentarios:

Publicar un comentario