9.2.15

La amatista en el siglo XIX

La Amatista
Alfons Mucha (1900)

Nos cuentan en su página de Facebook nuestros amigos de De'Medici Bijoux que febrero es el mes de la amatista. Su color es el violeta: azul y rojo, lo masculino y lo femenino, la sensualidad y la espiritualidad. Su color es el símbolo del poder, en la Antigua Roma sólo la aristocracia podía vestir este color, más tarde el color de los Papas y los cardenales por herencia directa de la Antigüedad.

Amatistas en la joyería victoriana
Fots. vía Pinterest, selección Arte XIX

En el siglo XIX la amatista era considerada una piedra preciosa por su escasez, y además se consideraba símbolo de aristocracia y nobleza, por lo que se cotizaba mucho entre sus miembros. A mediados del siglo XIX era escasísima, los yacimientos más importantes se ubicaban en Alemania y se agotaron. En Oberstein este hecho originó una gran crisis, ya que la amatista era la base de su economía. Mucha gente de esta zona se vió obligada a emigrar, eligiendo algunos Sudamérica. Uno de estos inmigrantes eligió Brasil y allí, en Río Grande do Sul, descubrió que los terratenientes construían los muros de separación de sus fincas con bloques de ágata, pagando a quien les retirase los excedentes. Se hallaron aquí las más grandes geodas de amatista del mundo, y su gran abundancia convirtió esta piedra preciosa en semipreciosa.

Amatistas en la joyería modernista
Fots. vía Pinterest, selección Arte XIX

A finales del siglo XIX su color y su abundancia poblaron de destellos las joyas modernistas, su tonalidad encajaba perfectamente con el gusto del momento, y además... eran violeta, uno de los colores del Voto para las Mujeres.

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